Nöwan y su Aokigahara

Reseña del último trabajo de Nöwan, Aokigahara.

Nöwan es el alias de Adrián, artista gallego, productor, DJ e infinitas vertientes más. Aokigahara, ha sido grabado, mezclado y masterizado por Alan Bi Rush, en GRJ y publicado a través de varios sellos: Ferror Records, In My Heart Empire, Discos Machete, Ruido y Pasión, Suburban Relapse y GRJ Records.

El disco nos ha llegado en vinilo con una portada con personalidad propia, una pieza gráfica que funciona como carta de presentación antes de que suene la primera nota. Grabado, mezclado y masterizado por Alan Bi Rush en GRJ.

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Screamo, EBM y cajas de ritmo

Aokigahara es el punto donde se mezclan todos los géneros que Nöwan ha ido tocando durante todos estos años convirtiéndose en un método de trabajo reconocible.

Sobre el papel, la lista de referencias de Nöwan parece una apuesta imposible de sostener durante doce temas. En la práctica, Aokigahara resuelve ese cruce apoyándose en un recurso simple y eficaz: sintetizadores de estética ochentera y cajas de ritmos programadas como columna vertebral, sobre la que se monta una voz que alterna el registro cantado con el grito aggro.

Las letras trabajan un único núcleo temático desde ángulos distintos: la depresión, la ansiedad, el agotamiento de sobrevivir en un sistema que Nöwan describe sin metáforas amables, y esa «frágil belleza de la vida» que aparece de forma intermitente entre tanto desgaste.

Doce canciones, once cómplices

La arquitectura de Aokigahara se sostiene sobre las colaboraciones tanto como sobre la producción. Salvo la intro, cada tema suma una voz invitada distinta: SSHHLUUUUUUK!, Shatzar, Melo de Herba, Pepe de Palikazo, Naipe de Tempo Norte, Pedro de Néboas/Tahulla, Yann Yupanqui, Párito y Guillem de Herr Container, Antón Tavaco, Adri y Abraham de Restos Sin Gloria y Goio de Víbora. Es una lista que cruza el punk, el hardcore y el synth-punk de distintos puntos de la península, y que convierte el álbum en un mapa de complicidades más que en un disco de invitados puntuales.

El primer tramo

La intro dura poco más de un minuto y medio. Es la carta de presentación más corta y más eficaz del disco.

«Reinos Vacíos», con SSHHLUUUUUUK!, entra directamente en sonidos casi de ocho bits y voces aggro que introducen una oscuridad que el arranque electrónico no dejaba presagiar. Es de los cortes más movidos del tramo inicial. «Salir De Mí», con Shatzar, cambia de registro con una intro synthwave y una melodía más accesible: es de los temas más redondos del disco, con un ritmo alto que no pierde el hilo melódico en ningún momento.

«Resistencia Non», cantada en gallego junto a Melo de Herba, mantiene el ritmo sin bajar el pistón, alternando parte cantada y parte aggro sobre una base deliberadamente simple. «Los Sueños No Se Cumplen», con Pepe de Palikazo, funciona como el corte más lineal del lote: sonido crudo, sin artificios, que confirma que el disco no necesita sorpresas estructurales para sostener el interés canción a canción.

El giro melódico

Hacia la mitad, Aokigahara introduce matices, «Gritos en Silencio», con Naipe de Tempo Norte, abre con capas más tranquilas que funcionan casi como puente dentro del propio disco, aunque el tempo apenas cede. «En Las Sombras De Tus Recuerdos», con Pedro de Néboas/Tahulla, es el punto más melódico y menos crudo del tramo central, casi una pieza de poesía synth-punk.

«Nunca A Tiempo», con Yann Yupanqui, es uno de los momentos altos del álbum: una melodía construida sobre una letra que trabaja el cansancio existencial con precisión («vivo cada minuto en una espera eterna, y nunca llego al punto»). Yupanqui, artista granadino que pudimos ver en directo en Manchester Bar, aporta un registro diferente al universo de este disco.

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El cierre: rabia directa y epílogo multilingüe

«Abuso de Autoridad», con Párito y Guillem de Herr Container, es el tema más explícitamente político del disco: una crítica frontal al sistema penitenciario, la psiquiatría mercantilizada y el abuso de poder institucional, con una base que acompaña la contundencia del texto. «Me Mata La Pena», con Antón Tavaco, arranca en registro aggro y deja que la letra, mucho más sentimental, choque de frente con la crudeza del sonido; es de los contrastes mejor resueltos del disco.

«Muerte Y Final», con Adri y Abraham de Restos Sin Gloria, mezcla gallego y castellano y abre la percusión hacia un terreno más próximo al EBM, con capas de sintetizador que añaden una dimensión distinta a la que domina el resto del álbum. El cierre, «Hartu Nire Arimatik Behar Duzuna», con Goio de Víbora, combina gallego y euskera en el tema más melódico del disco: un final que reduce la intensidad rítmica sin perder peso emocional y que cierra el álbum con la colaboración lingüísticamente más ambiciosa de las once.

Veredicto de Other Voices

Doce canciones, once voces invitadas y ocho etiquetas de género en la ficha técnica podrían haber terminado en un ejercicio de dispersión, pero Nöwan sostiene el conjunto con una decisión de producción constante (synth retro, caja de ritmos, voz que oscila entre canto y grito) que funciona como hilo conductor incluso cuando cambia el idioma o el colaborador de turno.

El disco es lineal en el buen sentido: no hay temas de relleno ni golpes de efecto gratuitos, y las canciones más melódicas («Salir De Mí», «Nunca A Tiempo», «Hartu Nire Arimatik Behar Duzuna») funcionan como respiraderos dentro de un conjunto que, por lo demás, no baja la intensidad.

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