Entrevista con Vitorio Testa | Other Voices magazine
Vitorio Testa no es un nombre que aparezca en carteles de festivales de 50.000 personas. Su territorio es otro: la fiesta Viruss, el Nocturna Festival, las noches del Manchester, el Italo Moderni, las sesiones íntimas de Dolce Kokoro donde el city pop japonés y el italo disco comparten pista sin que nadie lo encuentre raro. Lleva casi diez años dentro de la escena underground de Barcelona.
Le entrevistamos en casa. Rodeado de vinilos.
Para quien todavía no te conozca, ¿quién es Vitorio Testa y cómo empezó tu relación con la música?
Pues bueno, el nombre Vitorio Testa tampoco viene desde hace tanto. En realidad comencé mi fase de DJ llamándome Mr. Hitchop. Pinchando llevo pues diez años casi, más o menos. Y todo empezó a partir de salir sobre todo por la escena gótica, que fue por donde me empecé a mover más, sobre todo con mi hermano mayor, con sus amigos en la época de Demonix, las primeras fiestas Viruss, Nocturna Festival. A partir de ahí yo siempre me iba fijando, sobre todo en los DJs: el trabajo que hacían en cabina, cómo hacían bailar a la gente. Y un día de repente me dije: «Oye, ¿por qué no podría hacerlo yo?» Ya tocaba instrumentos, ya venía un poco a mí de la música, tocaba guitarra, tenía alguna banda con amigos. Y a partir de ahí fui practicando hasta el día de hoy.
Muchos DJs empiezan primero como coleccionistas o buscadores compulsivos de música. ¿Fue también tu caso o fue por otro camino?
Más o menos. Yo empecé coleccionando música, pero sobre todo CDs. Recuerdo mis primeros CDs que me compré en Tallers, en las tiendas míticas que todos conocemos. Yo iba con mis amigos con 15, 16 años, salíamos del cole, nos íbamos por la tarde a dar una vuelta por Tallers o Hospitalet, algunas tiendas también por allí o por La Farga, pero sobre todo aquí Barcelona. Veníamos a Tallers y comprábamos CDs, nos íbamos a Revólver, a Discos Castelló. Luego ya con el tiempo empecé a comprarme algunos vinilos, pero siempre solo por eso, por la música, coleccionismo y tal. No era un coleccionismo como ahora. Después de empezar a pinchar vinilos ya te coge un vicio y dices: «Es que quiero este disco, necesito este.» Eso ya vino a posterior, sobre todo a raíz de empezar a pinchar.
¿Recuerdas la primera vez que pinchaste delante de la gente? ¿Qué se te pasaba por la cabeza en ese momento?
Sí, eso fue hace prácticamente casi diez años. La primera persona que me invitó a pinchar fue Dan Martin, del Club de Fans de Depeche Mode. Fue una fiesta que era de Depeche Mode versus And One en Demonix. Estaba un poco nervioso, la verdad. Siempre se lo he agradecido mucho y él lo sabe. Para mí fue un momento muy especial. Y fue curioso porque justo nada más empezar a pinchar no me sonaba algo en la mesa, lo típico, cosas de la primera vez, ¿no? Y resulta que creo que había un fader o el crossfader estaba movido. Lo movimos y todo sonaba, y yo fue como: «Wow, increíble.» Pero fue una sensación chula. Ese recuerdo lo tengo perfectamente.

Tu nombre suele aparecer asociado a sesiones muy cuidadas y con personalidad. ¿Cómo definirías tu manera de pinchar?
Mis sesiones son bastante variadas. No me gusta hacer sesiones lineales en el sentido clásico de la palabra. Sé que hoy en día está muy de moda, por ejemplo, sesiones de DJs de techno que son sesiones que valoro mucho, porque no es fácil tampoco, y hay gente que lleva muchísimos años más que yo. Pero a mí no me gusta hacer sesiones que sean todo el rato igual, me gusta variar. Quien me conoce lo sabe. Depende del sitio y del ambiente en el que tenga que pinchar. No es lo mismo cuando estoy en el Manchester, que es un sitio más familiar, más underground, y que me permite un poquito más de variedad: puedo empezar poniendo un poco de post-punk, puedo pasar por indie, puedo poner un poco de rock, italo, electrónica, techno. Luego cuando tengo que prepararme una sesión más específica para cierto lugar, para una fiesta con un sello más concreto, sí que me la preparo más. Intento que sea un poquito homogénea, pero sin que tampoco sea aburrida.
Dentro del universo oscuro, darkwave, post-punk, coldwave, EBM, e incluso italo, ¿qué estilos son los que más disfrutas poniendo en una sesión?
Disfruto mucho cuando meto algún tema italo muy clásico entre medio. Pocas veces hago sesiones de puro italo, la verdad, también cuesta porque no a todo el público le gusta tanto. Pero sí, sobre todo lo que pincho es mucho sonido italo, EBM, New Beat, darkwave. Al final siempre escucho de todo, me gusta descubrir cosas diferentes. También hago mis sesiones de música japonesa con Stacy, sesiones que mezclamos música japonesa e italo disco. Los estilos que más manejo, si se podría decir, son darkwave y EBM, que al final es un poco de donde vengo también: al crecer en la escena gótica, he mamado mucho de ahí, de toda la escena dark. Y siempre intento meter alguna cosa que no sea tan típica o tan de la escena darkwave, cambiar un poco el ritmo de la sesión pero manteniendo esos estilos.
Todo DJ tiene ese tema que cuando lo pones sabe que algo va a pasar en la pista. ¿Cuál es el tuyo?
Como DJ, casi todos tienen varios, no solo uno. Siempre tienes varios ases en la manga que puedes usar para cerrar una sesión o meterlos entre medio: temas muy míticos, o temas que a lo mejor no sean tan clásicos o tan conocidos pero que sabes que van a funcionar. Para mí algunos de mis favoritos son cosas de Nitzer Ebb. Pero hay un tema que siempre he pinchado muchas veces que lo he utilizado para cerrar: hace tiempo que no lo pincho tanto, pero me encanta, que es el «Fotonovela» de Ivan. El «Fotonovela» de Ivan es un tema que mucha gente ya conoce, es un tema clásico, pero que tiene ese punto muy nostálgico, muy italo, y a la vez es muy pop también. Siempre que lo pones la gente lo conoce, funciona, y la gente que lo conoce es como: «Wow, Fotonovela, qué guay.» Lo he puesto muchas veces y siempre funciona.
Y luego tengo también un tema que tampoco pongo muy a menudo, pero que fue una de las primeras cosas que me compré así caras cuando empecé a coleccionar vinilos: el «Faces» de Clio. Es un tema mítico también, aparte de la portada. Esta es una primera edición italiana. Esto es una joya.

El post-punk y el darkwave viven un nuevo boom, pero también hay quien dice que muchas bandas actuales suenan demasiado parecidas. ¿Crees que la escena está evolucionando o simplemente reciclando el pasado?
La escena evoluciona, está claro. Pero sabemos que hoy en día crear un sonido nuevo es difícil, crear un estilo. Al final no deja de ser todo un poco un reciclaje de sonidos que ya existen. Pero con la suerte de que cada vez salen artistas nuevos, gente que experimenta, que prueba cosas, que mete otros sonidos o le da su toque concreto, su toque especial, ya sea con la voz, con algún sinte muy concreto. Yo creo que sí que evoluciona. Aunque al final la escena darkwave todo pueda sonar similar, sí que hay bandas que a veces suenan muy parecidas, pero yo creo que al final cada una tiene su punto especial. Cuando te gusta una banda es porque dices: «Ostras, pues este sonido, aunque me recuerda a este otro rollo, tiene su punto especial.»
Yo ahora mismo llevo tiempo que no toco en bandas ni nada, y me gustaría hacer algún proyecto también y tener algo propio. Pero el miedo es ese: si quieres hacer algo, intentar que aunque tenga una referencia de otros sonidos o de otras bandas o de otros estilos, sea algo propio y que tenga tu marca.
Hoy mucha gente descubre música a través de playlists y algoritmos. ¿Crees que el papel del DJ como prescriptor sigue siendo importante?
Yo creo que sí, porque al final cuando vas a una sesión siempre descubres música nueva. Por ejemplo, cuando vas a ver a un DJ y dices: «Ostras, este tema que es, qué guapo.» Intentas hacer un Shazam y no te lo pilla el Shazam, que todos lo hacemos y yo también. Ese es el punto mágico de descubrir esas cosas. Aunque hoy en día hay muchas facilidades, ya sean Spotify, Tidal, cosas que te sugieren radio del artista o te salen tropecientas canciones, hay muchas facilidades para descubrir música. Pero al final es como era antes, cuando te pasaban las cintas de cassette grabadas. Mis primos me pasaban mis primeras cintas de cassette con Heavy Metal, con Blind Guardian, con Metallica. Y al fin y al cabo el DJ es un poco eso: tener un amigo o alguien que te pase música. Cuando tienes un colega que te dice algo, o vas a una tienda de discos, y me dicen: «Oye, pues mira, escúchate esto que a lo mejor no lo conoces.» Y ostras, pues sí me gusta. El tú a tú de persona a persona siempre funciona.
Cuando preparas un set, ¿llegas con una idea clara de lo que vas a poner o prefieres leer la pista y construir la sesión sobre la marcha?
Es un poco lo que os decía. Cuando me preparo un set para una fiesta, cuando hago fiestas con el Italo Moderni o nuestras fiestas Viruss o Nocturna Festival, sí que me las preparo un poquito. En el sentido de prepararme los temas y decir: «Voy a pinchar estos temas sí o sí y en orden.» Me preparo un poco la idea de lo que quiero pinchar. Me pongo unos días antes a buscar también: cada mes siempre estoy buscando novedades, intentando buscar cositas nuevas o temas que no conocía, a lo mejor temas antiguos también que voy descubriendo. Pero luego al final siempre tienes que fijarte en la pista. Un DJ al final tiene que saber leer la pista. Tienes que saber en qué momentos poner ciertos temas, si la pista está activa, si a lo mejor no tienes demasiado público bailando en ese momento. No vas a poner un «Blue Monday» para que lo bailen cuatro personas, ¿no? Si te haces una sesión toda súper preparada, pierde un poco la magia. Al principio, cuando empezaba a pinchar, sí que me lo hacía mucho. Pero al final te vas dando cuenta que la magia es ir improvisando dentro de una preparación, y salir un poco de la estructura típica.
—Sobre todo si alguien te pide «Wild Boys».
Si alguien te pide «Wild Boys», pues lo mezclas con Kano y entras perfecto. (risas)
¿Pasas muchas horas buscando música?. ¿Dónde encuentras hoy las joyas que luego terminan en tus sesiones?
A veces paso menos horas de las que me gustaría porque uno entre el trabajo, vida familiar, tampoco aquí en casa estoy pinchando todos los días. Pero cuando sí que tengo tiempo y puedo dedicarme a buscar cosas, me pongo a buscar novedades, tanto en tiendas de discos como en digital. La verdad es que tiro mucho de Spotify, aunque haya mucha gente que lo odie, y lo entiendo. Pero al final son herramientas que sirven mucho para explorar: te dan muchas facilidades para ir de un artista a otro, hacer una radio, te salen temas que no conocías. Luego también plataformas como Bandcamp, artistas underground, plataformas digitales de internet. Hay muchas opciones. Pero sí que intento buscar siempre cositas y tener un poco mi biblioteca actualizada.
Sabemos que también tienes una vena bastante friki y coleccionista. ¿Qué tipo de cosas acumulas? Vinilos raros, ediciones limitadas, memorabilia…
Ahí entramos en un campo bastante amplio. Soy bastante friki de coleccionar cosas y un poco diógenes también en ese sentido. Aparte de vinilos, sí colecciono cosas firmadas. Me gusta mucho cuando viene algún artista que me gusta, intentar que me firme algún disco o alguna cosa. Tengo muchísimas cosas firmadas por aquí. Cosas de Curses, por ejemplo, de lo primero que me firmó cuando vino a la Terraza hace años. Y luego colecciono sobre todo púas de grupos de música. Tengo mis libritos de púas de conciertos, de festivales en los que he trabajado: estuve tres años trabajando en Resurrection Festival y esas cosas pues me han permitido coleccionar muchas. Algunas tienen bastante valor, tanto sentimental como económico. Y cosas también de cuando he ido a Japón: tonterías, juguetes, figuras de anime y todas mis frikadas.
¿Cuál ha sido el hallazgo más especial o inesperado que has encontrado?
De eso sí que tengo un disco en concreto. Un amigo me avisó que un familiar suyo quería deshacerse de su colección, y fui un día a rebuscar. Me llevé un paquete de discos y entre ellos encontré esto, que la verdad es que es una joya: es una primera edición de un disco de Mortuary Drape. Una primera edición del año 92, All Witches Dance. Esto es una joya para muchos de los que lo conozcan. Es death metal italiano. Es un disco bastante buscado, no está en perfectas condiciones, pero cuando me lo encontré dije: «Buah, es una joya.» Esto es de las cosas más raras que tengo, que se salen de lo habitual. Porque aparte de la música que pincho, pues tengo mucha música de colección: desde metal hasta pop, electrónica, incluso alguna cosa de reggaetón en vinilo, música japonesa. Se podría decir que esto es una de las cosas que más me sorprendió encontrar en mis búsquedas de discos.
¿Cuál ha sido la situación más surrealista o caótica que te ha pasado mientras pinchabas?
Mientras pinchaba o de camino a pinchar. La situación más caótica fue el año pasado, el fin de año del 2024 a 2025. Esa noche salía yo de aquí de casa y me dirigía a pinchar al bar de unos amigos, al Lilith and Sons, que hacíamos allí la fiesta de fin de año. Al salir de casa tuve la mala pata de que montándome en el taxi me abrieron el maletero y justo cuando estábamos a punto de arrancar me robaron el portátil. Fue una situación que aún cuando la recuerdo se me pone los pelos de punta. Os podéis imaginar, muchos nervios. Había salido literalmente de aquí en la esquina, en la Via Laietana, y salí corriendo detrás de ellos con la chaqueta puesta, con las botas, iba vestido para pinchar, corriendo por callejones. Y por suerte los perseguí y dejaron el portátil con la maleta tirada en el suelo. Yo cuando me paré ya me daba por vencido, ya no podía correr más, y me encontré el portátil. Fue como: «Buf, menos mal.» Eso fue muy duro, pero al final todo salió bien, el portátil estaba bien, me fui a pinchar, me relajé.
Y luego situaciones así un poco surrealistas… bueno, he pinchado en muchas fiestas fetish también y ahí pues uno ve de todo. Que se te suban a la cabina y se pongan a bailar al lado tuyo, pues en una fiesta así es más normal. Se podría decir que es lo más random que he vivido.
¿Tienes algún proyecto ahora mismo que quieras compartir con nosotros?
Mis proyectos que estoy moviendo últimamente son mis eventos de radio La Testa, que intento hacer cuando puedo. Siempre invito a alguien a pinchar, normalmente somos yo y otro DJ, y son sesiones bastante variadas dentro de nuestro estilo, que es todo enfocado al underground, al darkwave, EBM, pero siempre dando cabida a sesiones muy variadas. Pueden ser sesiones que se salgan de lo normal: empezar a pinchar con vinilos o digital y variar, poner cosas muy ochenteras o post-punk, o hacer una sesión totalmente tipo fiesta.
Y luego mis proyectos que estoy haciendo últimamente son las sesiones de música japonesa e italo disco con Stacy, que se llaman Dolce Kokoro. Ya hemos hecho varios eventos de este estilo: en el Rouge, en Freedonia. Son eventos también muy diferentes porque lo que pinchamos es esa mezcla, ese punto entre city pop, música electrónica japonesa, italo, electro, electroclásico. Son sesiones de ir un poco a escuchar música también, de estar tomándote algo. Intentamos hacerlo siempre en sitios un poco más adaptados, coctelerías o sitios así, que sean sobre todo eventos dedicados a la escucha, a descubrir géneros un poco más desconocidos.

Vitorio Testa pincha regularmente en la escena underground barcelonesa. Podéis seguir sus próximas fechas a través de sus redes sociales.