Duran Duran Madrid 2026: crónica completa
Escribir sobre Duran Duran Madrid 2026 siendo megafan tiene su trampa. Se da por hecho que pierdes la imparcialidad, aunque también es sabido que cuanto más te gusta algo, más le exiges. Viajé de Barcelona a Madrid con las dos cosas en la mochila para ver a la banda de Birmingham en el Movistar Arena el 6 de noviembre. Era mi cuarta vez con ellos, y las he visto pocas para lo que han pesado en mi vida.
La primera fue en el Razzmatazz en 2005, con Andy Taylor todavía en la formación. Un problema vocal de Simon Le Bon convirtió aquella noche en un concierto atípico, de los que se recuerdan más por lo que salió mal que por lo que sonó. La segunda fue en el Sónar, un contexto un poco raro para ellos, aunque al menos cayó “The Chauffeur”. La tercera, en el Cruïlla, la disfruté mucho. Pero eran festivales, con todo lo que eso implica: gente que pasa por delante de camino a otro escenario, sets recortados, público a medias.
Lo de ayer fue distinto.
Please, please tell me know!
El Movistar Arena tenía parte de las gradas cubiertas con lonas, pero la primera graderia y la pista estaban completamente llenas. Hubo pequeñas batallas por el sitio, empujones educados y codos menos educados, el ritual de cualquier pista con aforo completo.
Abrió Fez, desde Londres, con un indie psicodélico que arrancó con bastante ánimo y fue perdiendo fuelle conforme avanzaba el set. No fue un mal calentamiento, pero se enfrió antes de tiempo, y a media hora de salir Duran Duran nadie está para enfriarse.
Casi a las nueve, Roger Taylor apareció detrás de esa batería inconfundible como en el Arena de 1984, mientras el Movistar entero esperó el arranque con “Please Please Tell Me Now” en la voz de Simon. Gran comienzo con Is There Something I Should Know? Los visuales, en una pantalla gigante acompañaron a la banda durante todo el concierto. Hubo algunos espectaculares, pero otros que abusaban en demasía de la IA.
Duran Duran Madrid 2026: el repertorio
El concierto tuvo mucho ritmo. “Wild Boys”, “A View to a Kill” y “Hungry Like the Wolf” llegaron pronto y el Palacio (para mi siempre será el Palacio de los Deportes) respondió como responde cuando se sabe cada nota. Después vinieron temas como “Invisible” para bajar las pulsaciones, y “The Reflex” para volver a subirlas. Ese sube y baja se repitió durante toda la noche y funcionó porque estaba bien pensado, sin parecer una lista de singles amontonados.
“Winter Marches On” estaba recuperada para esta gira, y se agradece que una banda con semejante catálogo siga rescatando cosas. “Ordinary World” tuvo que empezar dos veces por un problemilla con la guitarra. Nada grave: reiniciaron sin dramatismo y el público acompañó la segunda tentativa con más cariño todavía. Siguió “Come Undone”, y luego otro subidón con “Notorious” y “I Don’t Want Your Love”.

Los medleys fueron lo que más me gustó del planteamiento. “Lonely in Your Nightmare” enlazada con “Super Freak” y “Girls on Film” con “Psycho Killer” muy bien fusionadas, manteniendo el rimo y añadiendo un plus a dos de sus mejores temas. Funcionaron muy, pero que muy bien.
“Planet Earth” sonó increíble como siempre, y con “White Lines” la petaron. “Reach Up for the Sunrise” fue muy bien recibida. “Free to Love”, su single más reciente, fue quizás la que se recibió más fríamente, y es lógico: ponerla entre clásicos de cuarenta años es un reto para cualquier canción nueva. Pero es una pieza funky muy buena y merece más atención.
El final fue el que tenía que ser. “Save a Prayer” hizo lo que hace siempre, con la diferencia de que ahora los mecheros son linternas de móvil y el Arena entero se convirtió en un cielo de puntitos blancos. Y “Rio” cerró la noche, como no podía ser de otra manera.
Duran Duran Madrid 2026: la banda
Cerca de los setenta están los muchachos, y se les nota exactamente lo justo.
Simon Le Bon tiene la voz impecable. Estuvo muy marchoso durante todo el concierto, a su ritmo, claro, sin pretender ser el de 1983, y eso lo hace creíble. Nick Rhodes es elegancia pura, con su maquinaria en forma de teclado. Roger Taylor es un metrónomo. Y mi debilidad de siempre, John Taylor, estuvo increíble al bajo, con el pelo un poco a lo Doc de Regreso al Futuro. (Play that fuc*** bass John!)
Dom Brown, a la guitarra, lleva muchos años siendo miembro no oficial de la banda, y creo que ya va siendo hora de que lo incluyan como es debido, como en su día lo fueron Andy Taylor o Warren Cuccurullo. Sé que me lloverán críticas por esto, pero para mí Warren es el mejor guitarrista que han tenido. Lo digo sabiendo que es una opinión minoritaria y que no pienso cambiarla.
Completan la formación Anna Ross y Rachael en los coros, y Simon Willescroft con el mítico saxo, que sigue siendo parte esencial del sonido de Duran Duran en vivo. (que sería Rio sin ese saxo¿?).
Wild Boys, Tocata y un niño de seis años
Hay una cosa que no cabe en una crónica al uso, y la voy a poner igualmente. Recuerdo estar en casa de mi tío, viendo Tocata, y que pusieran el vídeo de “Wild Boys”. Aquello parecía Mad Max. Era impactante, de esas imágenes que influyen en todo lo que viene después sin que uno lo sepa todavía. Yo tenía seis años.

Cuarenta años después, escuchar esa canción en directo en un pabellón de Madrid me llevó de golpe a ese salón. Mi cabeza viajó a aquel niño, y durante cuatro minutos y pico fui los dos a la vez. Un recuerdo que nadie ni nada te puede borrar.
Mereció mucho la pena. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en un concierto, y no creo que sea solo el cariño hablando. Un festival te da a Duran Duran en versión resumida. El Movistar Arena me los dio enteros.
Gracias, Duran Duran.




